viernes, 2 de mayo de 2008

DOS DE MAYO: UNA REVUELTA Y ALGO MÁS

Si nos ceñimos al resultado conseguido tras la revuelta del 2 de mayo de 1808, no se podría certificar que fuera un día glorioso para los españoles. La jornada dio lugar a unos resultados demoledores, pues los franceses consiguieron abatir la revuelta y más de 400 habitantes de Madrid murieron en ella. A pesar de ello, son muchos los historiadores que coinciden en señalar que con el alzamiento de España que se produjo, el 2 de mayo es el germen del constitucionalismo liberal, y como consecuencia de lo que hoy en día podemos entender como Nación, de españoles libres e iguales.

Es el origen de la Guerra de la Independencia de España, que dio lugar a la mecha que se iría propagando por todo el país de la resistencia durante los seis años siguientes frente a la ocupación del Ejército de Napoleón. La rebelión del pueblo madrileño se fue extendiendo por toda España a partir del Bando de los alcaldes de Móstoles.

Recordemos que con el Tratado de Fontainebleau, firmado el 27 de octubre de 1807, se dio vía libre a las tropas francesas para que pasaran por España dirigiéndose a Portugal. Luego vino el Motín de Aranjuez y la ocupación de Madrid del general Murat el 23 de marzo. Fernando VII y su padre, que fue forzado a abdicar, fueron obligados a reunirse en Bayona con Napoleón, para acabar abdicando en favor de su hermano José Bonaparte.

A pesar de la constitución de la Junta de Gobierno que representaba Fernando VII, el poder -de facto- estaba en manos del general Murat. Fue éste quien solicitó el traslado a Bayona de la reina de Etruria (que era la hija de Carlos IV) y del infante Francisco de Paula.

De este modo el 2 de mayo se produjo la concentración ante el Palacio Real de una multitud de madrileños que empezaron a presenciar cómo sacaban del palacio a la reina de Etruria y al infante Francisco de Paula. Indignados y resistiéndose a aceptar esta sumisión, el gentío empezó a penetrar en palacio al grito de “¡Que nos lo llevan!”. La revuelta no había hecho nada más que empezar, tras la defensa de Murat enviando un batallón de granaderos de la Guardia Imperial que disparaba contra toda la multitud. El pueblo no estaba dispuesto a ceder la salida del infante, quería vengar a los muertos, y pretendía deshacerse de la ocupación francesa… lo que originó una lucha que se extendió por todo Madrid.

Madrileños detenidos, acuchillados y degollados… progresivamente el foco de la resistencia iba cayendo mientras los mamelucos (esclavos de origen turco, que formaban parte del ejército napoleónico) y los lanceros de Napoleón se ensañaban, a la vez que Murat conseguía someter Madrid bajo la jurisdicción militar.

Murat no se conformó con haber aplacado el levantamiento, y la misma tarde decretó una comisión militar presidida por el general Grouchy, dictándose sentencia para todos aquellos que hubiesen atrapado con las armas en mano.

En los campos de La Moncloa, y en el mismo salón del Prado, un centenar de españoles fueron fusilados, sumándose a los más de mil que perdieron la vida en el levantamiento.

Aunque Murat creyó haber aplacado los ímpetus revolucionarios de los españoles, en realidad se extendió una lucha por toda España contra las tropas invasoras.

Este año cumplimos el bicentenario de estos hechos. El mismo Napoleón, en sus últimos años de vida, pronunció: “2 de mayo. Un pueblo, una nación”.

lunes, 28 de abril de 2008

FELIZ EN TU DÍA... ¡MAMÁ!

En la mitología griega, Rhea era la madre de los dioses Júpiter, Neptuno, Plutón, Zeus, Poseidón y Hades, entre otros. A ella se le rendían espléndidos honores en la Antigua Grecia, y de éstos se dice que viene el origen de celebrar el Día de la Madre. Más adelante los romanos acabaron llamando a esta celebración La Hilaria, que se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles, donde durante tres días se hacían ofrecimientos. Los primeros cristianos, transformaron esta celebración en honor a la Virgen María, la madre de Jesús.

En el siglo XVII, en Inglaterra, se instituyó un día de la madre muy parecido al actual. Estaba destinado a que los sirvientes, al menos una vez al año, pudieran visitar a sus madres sin perder la paga que les correspondía aquel día de trabajo.

Julia Ward Howe fue una heroica mujer americana, que exhortó a todas las madres a unirse contra las guerras, a raíz de la guerra franco-prusiana que se estaba produciendo. Reclamó un Congreso Internacional de Mujeres en favor de la paz, pero su propuesta no fue muy bien acogida en un inicio. Tres años más tarde logró realizarlo en 18 ciudades de EEUU por el Día de la Madre.

En 1905 fue cuando Anna Harvis se quedó huérfana. Su madre había sido una luchadora ferviente en favor de la paz, destacando por su colaboración en los cuidados de los heridos durante la Guerra Civil estadounidense. A raíz de la muerte de su madre, Anna Harvis inició una fuerte campaña enviando cartas a personalidades de la política pidiendo que se reconociera el segundo domingo de mayo –aniversario de la muerte de su madre- como el Día de la Madre. Así fue cómo en 1912, para apoyar la iniciativa, se creó la Asociación Internacional del Día de la Madre, y el Congreso americano aprobó la propuesta finalmente en el año 1914.

En la mayoría de los países del mundo, como España, Portugal, Hungría y Sudáfrica, se festeja el primer domingo de mayo el Día de la Madre. En el mismo mes, pero en día distinto, lo hacen otros como Guatemala, Bahrein, Malasia, Pakistán, México…

Hay países que han adoptado fechas distintas en relación a acontecimientos propios de la nación, como es el caso de Nicaragua que lo celebra el día 30 de mayo por ser el día del cumpleaños de la suegra del presidente Somoza.

Da igual la fecha, da lo mismo el día que se elija… porque lo que está claro es que ese día es un brindis por todas las madres del mundo.

Las madres son el aliento de vida, ejemplo de esfuerzo y sacrificio, renuncia y entrega, amor y comprensión. Son quienes transmiten la alegría que embarga en el hogar, las que sostienen con su sonrisa y afecto a todos los que la rodean. Son puerta de esperanza, amigas y consejeras, las que logran convertir en realidad los sueños de sus hijos. Son, en definitiva, el Amor con mayúscula.

Un día para celebrarlo es poco, comparado con la grandeza que supone tan gran maternidad. Como José Fernández del Cacho escribió: “Una madre tiene algo de Dios y mucho de ángel”. Pues demos gracias a todas las madres, nuestros ángeles, por ser las que realmente velan por nosotros.

lunes, 21 de abril de 2008

LA LECTURA QUE NOS TOCA

El origen de la celebración del Día del Libro está relacionado con la fecha de la muerte de tres escritores que han sido grandes en el mundo de las letras: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y del escritor e historiador hispanoamericano Inca Garcilaso de la Vega. Todos ellos murieron en 1616, y además coincidieron en el mismo día. Bueno, en el caso de Cervantes hay un poco de trampa, porque murió un día antes, pero como fue enterrado el día 23 para la efeméride ya vale…

Con esta fecha no solamente se relacionan estos tres escritores, sino que, además, en un 23 de abril también murieron –o nacieron– otros eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Josep Pla o Manuel Mejía.

Aprovechando dicha fecha, en el año 1995 la Conferencia General de la UNESCO proclamó el día 23 de abril de cada año como el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor. Un modo de rendir homenaje mundial al libro y a sus autores, y procurar animar a los más jóvenes a descubrir el placer de la lectura.

Los orígenes de esta conmemoración están enraizados en Catalunya, desde el siglo XVIII. Fue entonces cuando se popularizó esta fiesta en la que los enamorados se intercambiaban una rosa y un libro, recordando la leyenda de St. Jordi del dragón y la doncella.

Así que esta semana, ya sabemos lo que toca: a comprar libros y rosas (que por cierto, por el precio al que las venden estos días, más valdría comprarlas con mucha antelación -que salen más baratas- y mantenerlas para regalarlas el día 23). Veremos libros por las calles, autores firmando sus últimas novedades, mujeres sonrientes con su flor en mano (ahora también alguno que otro hombre), y personajes con satisfacción intelectualoide llevando su libro bajo el brazo.

No cabe duda que las rosas serán motivo de engalanamiento para mucho de los hogares, desprendiendo su perfume y desglosando su belleza. ¿Y los libros? ¿Cuál será el lugar que ocuparán en muchas de las casas? Probablemente acabarán ejerciendo la misma función adjudicada a las rosas. Al principio ocuparán un lugar notable, para que se vea que se ha seguido con la tradición de comprar un libro. Incluso habrá quién se sienta orgulloso de haber conseguido una dedicatoria del propio autor. En seguida viene la lectura de las primeras páginas… con la emoción de poder “estrenar” el libro. Luego llegan las prisas, el día a día, el exceso de trabajo, el estrés, la falta de tiempo… y por mucho que uno se lo proponga, no hay manera de pasar del primer capítulo con el que tanta ilusión se empezó en su momento. A continuación uno se da cuenta que el libro lleva días ocupando el mismo sitio donde se dejó la última vez, y que empieza a ser un estorbo. Entonces viene la preocupación de dejarlo en un sitio, accesible (eso sí), para cuando se encuentre el momento oportuno para reiniciar su posible lectura. Un momento que no acaba de llegar…

Y ahí se queda el libro, totalmente frito, hasta que un día lo descubres porque estás buscando algo con lo que poder apoyar una mesa, la pantalla del ordenador o una silla que se tambalea. Y al verlo… ¡oh sorpresa! la medida ideal para que haga de soporte… y entonces es cuando el libro cumple la noble función a la que, sin pretenderlo, estaba predestinado desde que se compró.

¡Ojalá sean muchos los libros que se compren durante estos días! ¡Y ojalá sean muchos los libros que sirvan de acicate para su lectura!

lunes, 14 de abril de 2008

LA GRAN HAZAÑA PATERNA

Dicen que el Ironman es la prueba más exigente del Triatlón. Con sólo ver las características del torneo, a uno le dan ganas de mirárselo desde lejos. Consta de 3.800 metros de natación (en aguas heladas), 180 km. de ciclismo y 42,2 km. de pedestrismo (a trote). Además de la exigencia del esfuerzo que requiere realizarlas, consta de un tiempo límite de 17 horas, con un promedio de 12 horas. ¡Casi nada! Clasificarse ya es toda una proeza, teniendo en cuenta que la mayoría de los participantes –seguramente los más preparados del mundo- se entrenan duramente durante uno o dos años para superar toda una serie de pruebas previas que les ha permitido competir. Cada año en Hawai se lleva a cabo este campeonato.

Los motivos por los que los atletas participan pueden ser variados. Hay quienes lo hacen como un desafío personal, otros para poder acabar la carrera aunque sea dentro del tiempo límite, y están los que anhelan lograr el reconocimiento Ironman, que les ayude a progresar en su prestigio como atletas profesionales.

Como otros, el norteamericano Dick Hoyt, de Massachussets, compite cada año. Pero lo sorprendente no es que lo haga, como tampoco lo son los 60 años que ya tiene y, a pesar de ello, ser capaz de lograr acabar esta prueba. Su proeza está en los motivos que le llevaron a realizarla esta vez. En esta ocasión cumplió con la prueba llevando consigo a su hijo, que desde que nació sufre parálisis cerebral. Sí, no solamente fue capaz de superar la competición rozando las 17 horas previstas, sino que, además, lo hizo llevando a su hijo: arrastrándolo en una barca, llevándolo en su bicicleta y cargándolo en sus brazos en la última de las pruebas. Dick Hoyt ha sido reconocido como el personaje Aquarius de la semana.

Quizá alguno llegue a pensar que detrás de este gran gesto haya cierta intencionalidad de marcarse “un farol” ante los medios de comunicación, demostrando su valía y de lo que ha llegado a ser capaz de realizar. No lo creo, si Hoyt lo ha hecho ha sido por su hijo, porque sabiendo que éste –por sus propios medios– nunca sería capaz de hacerlo, le ha permitido cumplir un logro que para otros hubiera resultado imposible. Porque el hijo de Hoyt, a pesar de padecer parálisis cerebral, ha realizado su sueño de alcanzar lo que su padre lleva haciendo desde muchos años.

Admiro a Dick Hoyt, lo reconozco. Pero no tanto por alcanzar la prueba. Eso es lo de menos. Admiro a Hoyt por todos los años que lleva volcado en su hijo, por esos momentos de sacrificio personal que ha debido sufrir a cambio de conseguir el bienestar de su retoño, porque es indudable que su vida ha sido generosa y fecunda, porque ha sido capaz de renunciar a muchos caprichos personales, porque cuando vio “la que le caía encima” si dejaba nacer a la criatura fue capaz de decir que sí, por aguantar con valía tantos años vividos junto a su hijo, por su paciencia, por su cariño, por su comprensión, por el amor con el que ha estado cuidándolo.

En esta sociedad, donde el hedonismo y el egoísmo se han convertido en sinónimos de bienestar y progreso, Dick Hoyt es todo un ejemplo de cómo el sacrificio puede llegar a conllevar la más plena felicidad.

La proeza de Dick Hoyt no está en haber superado el Ironman, sino en su tesón, superación y amor como padre.

domingo, 6 de abril de 2008

CAPRICHOS EXCÉNTRICOS EN EL GLAMOUR

El próximo 17 de abril Paris Hilton será la protagonista en la versión rusa de lo que sería los premios MTV, siendo la elegida para presentar esta tercera edición de los galardones. No solamente se contenta con lo que le van a pagar por ello, sino que además ha solicitado toda una serie de exigencias: un grupo de guardaespaldas que vele por su seguridad las veinticuatro horas del día, un todoterreno, permiso para llevar armas, una habitación rodeada de velas y flores donde además haya un espejo de cuerpo entero y mariscos con ketchup de aperitivo. También debe disponer de todos los suministros de productos alimenticios a base de piruletas de varios sabores, miel, mostaza, pimienta, batidos de chocolate, tequila, vodka, zumos naturales… ¡un buen elenco de exigencias tratándose sólo de la presentación de una edición de premios!

Aunque no es justo admitir que todos los ricos y famosos son excéntricos y caprichosos, es cierto que al llegar a la cumbre del éxito son muchos los que se dejan arrastrar por todo tipo de veleidades. Compatibilizar éxito, fama y dinero con llevar una vida austera, sencilla y normal no debe resultar nada fácil. Será por eso que, llegado a este punto, hay quienes incluso llegan a perder el sentido común. Ante la pantalla y los escenarios interpretan papeles haciéndonos creer que poseen una vida arropada de felicidad, pero a la hora de la verdad muchos cargan a sus espaldas una vida desordenada, infeliz y desalentadora. Quizás ésta sea la causa que les lleve a asumir un elenco de excentricidades que les permita llenar el vacío que contienen sus propias vidas.

Paris Hilton no es el único caso. Como ella, son muchos los famosos que tienen unos antojos muy raros, algunos incluso puedan ser aceptables, pero hay otros que resultan increíblemente atrevidos. En unas Navidades los Beckham contrataron a un tipo que les abriera los regalos, por el módico precio de 1800 euros; me imagino que para ahorrarse las agujetas en los dedos. Brad Pitt ha llegado a pagar 20.000 dólares por unas plantas exóticas que resultó que jamás fue a retirar del vivero, no se sabe si por descuido o por falta de tiempo. En sus actuaciones los Rolling Stones piden decenas de coches, varios camerinos detrás del escenario con refrigeración y baño, 600 toallas y cientos de litros de alcohol. Ben Affleck le regaló a su ex novia Jennifer López un Rolls-Royce Phantom por el friolero precio de 350 dólares, un Ferrari de 230 mil dólares, un anillo de diamante rosado de 1,2 millones de dólares y, para que pudiera efectuar sus necesidades más íntimas, un fantástico inodoro con incrustaciones de rubíes, zafiros, perlas y diamantes. También Bill Gates tuvo su propio capricho al comprarse su propio avión por 21 millones de dólares, además de haberse gastado 30,8 millones más en uno de los manuscritos del artista italiano Leonardo Da Vinci. La lista de los notables caprichos –a costa de grandes cantidades económicas- que podemos descubrir resultaría interminable.

Como también son interminables las curiosas excentricidades del mundo de la farándula. Peter Fonda usa lentes a prueba de balas. A Alejandro Sanz la cerveza le encanta, y es una exigencia obligatoria en su camerino. Siempre que Luis Miguel va a un hotel exige que en su habitación haya unas cortinas negras que no dejen traspasar ni un solo rayo de luz. De Woody Allen dicen que se toma la temperatura cada dos horas y que duerme con los zapatos puestos. Mariah Carey le tiene tanto apego a su perrita que incluso se baña siempre con ella, eso sí, en una enorme bañera con agua mineral francesa…

Al final uno acaba pensando que los famosos midan su poder a través de sus propias exigencias y antojos, en una especie de competición para ver quién pide mayor cantidad de excentricidades. Estando en el punto de mira, y siendo muchos de ellos tótem de jóvenes y adolescentes… ¡cuánto puede derivarse de cada uno de sus actos! Si ser rico y famoso comporta ser excéntrico y caprichoso, Virgencita que me quede como estoy.

lunes, 31 de marzo de 2008

REVOLTIJO DE PLAZAS ESCOLARES

Estamos en período de matriculación. Hasta hace poco tocaban las elecciones, luego vinieron las vacaciones que, por muy cortas que sean, siempre se agradecen, y ahora miles de familias se enfrentan al difícil reto de escoger la plaza escolar para sus hijos. Como era de protocolo, durante la campaña electoral, hemos oído toda clase de propuestas sobre materia educativa, promesas que una vez iniciada la legislatura habrá que ver si realmente eran todas ellas ciertas. Pero lo que realmente les preocupa a las familias, durante estos días, es el hecho de tener que elegir el centro escolar para sus hijos.

Las cifras que se dieron a conocer hace apenas unos días muestran una oferta que amplía 24.800 plazas escolares más que el curso pasado en toda Catalunya. En un reciente comunicado la Generalitat expresaba que “se ha de poder dar respuesta al fuerte incremento de la natalidad que ha habido desde el año 2000”. Por eso el aumento de las plazas se da de modo especial en los cursos inferiores: P5, P3 y P4 (por este orden). Mientras que en Barcelona ciudad y las Tierras del Ebro son donde menos se aumenta la oferta de plazas, contrariamente se produce en las comarcas de Barcelona y en Girona.

Pero la saturación de los centros y la carencia de plazas siguen siendo dos problemas que no quedarán aún resueltos, y como consecuencia muchos padres se quedarán con la duda de saber dónde irán a parar sus hijos el curso que viene. Por otra parte, el sistema de puntos para la asignación escolar no siempre resulta el medio más eficaz para asegurarse una plaza. Es decir, ahora que toca matricular a los hijos, no solamente te limitan las posibilidades de poder escoger un colegio, sino que además puedes encontrarte con la desesperada situación de no saber a dónde llevarlo.

Si fuera éste el caso, habrá que andarse con cuidado con la decisión que desde casa se adopte. La mejor opción deberá ser la de esperar, no sea que se repita la historia de Sanlúcar de Barrameda, donde unos padres decidieron educar a su hija en casa al margen de la enseñanza reglada y ahora pueden perder la tutela de su hija por decisión de un magistrado de la localidad gaditana.

Otra fórmula podría ser la que eligieron a finales del curso pasado 60 madres del colegio público “El Prado” de Sevilla donde se encerraron para protestar por las faltas de plazas. Una opción que no acabó siendo del todo satisfactoria, pues a muchos de sus hijos les acabaron trasladando a otro colegio situado a tres kilómetros y sin transporte público. Aunque para llegar a esta situación no hace falta ni encerrarse, pues son cientos las familias que deben llevar a sus hijos a colegios lejos de casa por las exigencias del mapa escolar.

Y aunque faltan plazas, sobran pupitres. A partir de este curso las escuelas públicas y privadas de Catalunya tendrán una reserva de dos plazas por grupo para poder acoger a los niños inmigrantes que lleguen una vez empezado el curso escolar. Una medida que resulta contradictoria con la noticia publicada esta semana donde se afirmaba que el programa de retorno, financiado por la Secretaría de Estado de Inmigración, ha facilitado que unos 5000 inmigrantes hayan regresado voluntariamente a sus países de origen. Será que se espera que mientras unos se van, otros vendrán.

También es cierto que si ha habido un elevado índice de natalidad no es gracias a los autóctonos del país, sino por el elevado índice de inmigración. ¿Qué tu hijo se queda sin plaza escolar el próximo curso? Lo siento –te podrían decir-, quizás hubiera sido preferible que naciera inmigrante, entonces sí que tendrías plaza asegurada.

domingo, 3 de febrero de 2008

Pequeños detalles que son grandes


Una llamada inesperada, un comentario animante cuando uno menos se lo espera, la preocupación hacia aquél que piensa que poco le importas, y un sinfín de cosas que podríamos enumerar, es el mejor modo de ganarse a un adolescente.

Cada lunes, a primera hora de la mañana, viene la misma pregunta: “¿Qué tal fue el partido de hockey de este sábado?”, “¿Ganaste el partido de futbol?”, “¿Cómo fueron las clases de tenis?”, “¿Qué tal llevas la derrota del Barça de ayer?”… En estos momentos, lo que más valoro, no es la respuesta que me va a dar, sino encontrarme una vez más con su sonrisa de complicidad y sus ojos que me dicen “¡gracias por preguntar!”. Pero claro, cuando uno está “pavo” lo que se lleva es hacerse el pasota, y es divertido observar cómo en estas situaciones actúan como si aquello que les preguntas ni siquiera les importara. “Pfffff… ya ves”, a veces te responden, y luego viene el disimulo haciendo ver que no te escucha.

Sábado por la mañana. Por suerte, desde que tengo agenda electrónica, me olvido mucho menos de lo que no me debería olvidar. La enciendo y miro la agenda del día. Entre una retahíla de más de veinte tareas pendientes, me recuerda que ese día es el cumpleaños de Juan (sí, el mismo del móvil de la discordia… pura casualidad). Yendo por la calle le llamo, pues a pesar de todo, el móvil también tiene sus ventajas. “Juan, felicidades por tus 15 años”. Ni se lo esperaba, el día antes le castigué sin la salida cultural. Supongo que con sorpresa, agradecido, intercambiamos unas pocas palabras. Es que este fin de semana es carnaval, y además hace poco que tiene moto nueva, así que su cabeza estaba en pleno apogeo preparando el desfile de la tarde. Me colgó como si no le importara, pero sé que el detalle le hizo ilusión, y aunque Juan parece un chiquillo, su corazón es grande, grande…

Pequeños detalles, aparentemente sin importancia, pero que a la larga te das cuenta que han hecho cosas grandes. Porque para educar, es verdad que son necesarios los exámenes, estrategias educativas, pruebas psicológicas, resúmenes, esquemas, deberes…. pero no olvidemos que en la docencia tratamos con personas, que viven sus propias emociones, tienen sus alegrías y preocupaciones, sus temas y sus historias que nada tienen que ver con lo que a veces queremos enseñarles en la clase. Sólo cuando el maestro sabe ganarse el corazón, los resultados acaban siendo plenamente satisfactorios. Y un adolescente, todo y mostrándose muchas veces frío y distante, tiene un corazón que no se nota ni se ve, pero… ¡qué grande!

Y mañana lunes, la rutina de empezar la semana, y las mismas preguntas sobre el partido, las clases de tenis… y habrá que preguntar sobre el carnaval. ¿O no? Porque Juan se disfrazó de gnomo, y como se me ocurra preguntárselo en clase, igual origino tal recochineo con sus compañeros que luego estará meses sin hablarme. En fin, mañana ya se verá… de lo que sí estoy seguro es que Juan ahora ya tiene sus 15 años, y sé que como cada día que pasa, su corazón se hace cada día más grande.

martes, 29 de enero de 2008

El móvil de la discordia


Apenas a 80 km/h, pasadas las diez de la noche y al compás de “Vivir sin aire” de Maná repaso los momentos estelares del día saboreando un pitillo más. Lo de conducir fumando ya sé que no está bien visto, pero que quieren que les diga… en contadas ocasiones estos son los mejores momentos para mí.

“Como quisiera poder vivir sin ti”… así es lo que me venía a la cabeza pensando en el móvil, porque la historia de hoy, ha empezado con un móvil y con él se terminó. A primera hora de la mañana, en plena clase con 30 adolescentes al frente, ha empezado la primera batalla. Veinte llamadas seguidas, minuto tras minuto, de alguien que “quiere hablar contigo y quiere que le pases saldo”. Menos mal que lo tenía en estado de vibrador y sólo yo era consciente del ataque al que estaba siendo sometido. Dejándome llevar por la curiosidad, y con la duda de pensar que quizás era un asunto importante, freno la clase y procuro enterarme de qué iba este rollo, para acabar descubriendo que era un caradura intentando aprovecharse de mi inocencia y conseguir unos euros en su cuenta particular.

“Me encantaría quererte un poco menos”… y es verdad, porque ser docente también tiene su paternidad, y día a día, batalla tras batalla con aquellos a quienes intentas formar y educar, sientes que tu corazón se ensancha cada día un poco, y la verdad -al menos en mi caso- acabo descubriendo que tanta implicación me lleva a querer a mis alumnos. Y ahí estaba el pobre Juan. Cuando le conocí hace apenas unos meses, sus perspectivas no eran muy prometedoras. Y sin embargo, semana tras semana, ha acabado por convertirse en un luchador nato: ¡cuánto sabemos los dos de lo mucho que hemos batallado juntos para conseguir llegar hasta donde está ahora! Pero claro, al verle con el móvil en la mano, no lo he podido evitar: este móvil me lo guardo yo, a ver si tú tendrás algo que ver con esta historia…..

“Como quisiera calmar mi aflicción”…. que es lo que he sentido cuando al cabo de unas horas el pobre Juan me ha pedido que le devuelva el móvil, y yo –caótico como soy- al no encontrarlo en mi bolsillo me he hecho el “longuis” diciéndole que debía de habérmelo pillado él mismo en pleno despiste mío (casi le trataba de embaucador). A continuación palabras cruzadas, algo enfurecidas y también desacertadas. Yo persistiendo en las mías, él sin poder entender nada….

“¿Cómo pudiera la flor crecer sin tierra?”… ¡horror! Al entrar en mi despacho ahí estaba el móvil, lo había guardado en un cajón y yo sin acordarme. Entro en clase y se lo doy al pobre chico que, la verdad, debía pensar mil horrores de mí. “Perdóname Juan… ha sido culpa mía”. Me mira a la cara… “este tio me envía a la m….” (pensaba en mis adentros). Pues no, se levanta y me da la mano. “Perdóname tú, por todo lo que te he dicho”. Y la verdad, debo reconocerlo, casi se me cae la cara de vergüenza.

“Pero no puedo, siento que muero”… A la siguiente clase, antes de entrar, el profesor de lengua me espera en la puerta. Me pasa el móvil de Germán, un tutorado mío. “Estaba jugando con él en la clase… guárdaselo unos días”. Miro a Germán, y con sólo ver su mirada… (si las miradas matasen... con él ya llevo varias, y aunque no es capaz de creérselo, es de los que más aprecio). Cruce de palabras, reafirmando mi autoridad, y él haciendo un intento de defensa. Pero no, no caeré en el mismo error… ¡por hoy ya está bien de tanto móvil!

“Cómo quisiera guardarte en un cajón”… y el pitillo ya consumido, acabando la canción, se me va el pensamiento hacia lo que ha sido este día: ¡gracias móvil!

¡Sí! ¡Gracias al móvil! Porque por él hoy he aprendido una verdadera lección. He descubierto un Juan cambiado, maduro, y sobre todo… capaz de perdonar. ¡Qué tipo más grande este Juan! Porque un adolescente ¡sí! también es capaz de querer, de perdonar, de pedir perdón, de comprender… Y mañana me toca a mi, porque la verdad, a Germán le devolví el móvil, pero… ¡de qué forma! Espero que él también sea capaz de perdonarme… y yo de pedir perdón.

Y vuelta a empezar…

domingo, 27 de enero de 2008

El intruso doctor Robin


Julia tiene 12 años. Le preocupa saber si se quedará embarazada cuando tenga relaciones sexuales, o si le dolerá la primera vez. A Juanjo lo que le lleva de cráneo es saber si es verdad que su pene dejará de crecer si se masturba con tanta frecuencia. Como otros miles de adolescentes, en plena edad de crecimiento y maduración personal, con la cabeza hecha un lío y el mundo entero por descubrir, tienen sus preocupaciones e incertidumbres personales. Éstas y otras muchas dudas, que tanta vergüenza les da plantearlas a sus padres, ahora les puede ayudar a resolverlas su nuevo amigo virtual: el doctor Robin.

“Robin nace para ofrecer a los jóvenes puntos de información sobre salud a través de la herramienta que más usan en Internet (Messenger). Es un instrumento pionero en Europa y en el mundo”, declaró durante su presentación en el Instituto madrileño Joaquín Rodrigo el ministro de sanidad Bernat Soria. Siguiendo con la presentación, añadió: “Una de las ventajas de este nuevo programa es que permite a los jóvenes hacer preguntas sobre estos temas en la intimidad, desde el anonimato y sin pasar vergüenza”.

Así de sencillo, y de simple manejo, se presentó hace unos días el doctor Robin, que desde el 9 de enero ya se puede agregar como contacto en el messenger. De esta forma, todo aquél que lo agregue a su lista (con la cualidad que a Robin siempre lo encontrará conectado) podrá preguntarle todo tipo de dudas sobre sexualidad y consumo de alcohol. Si Robin no es capaz de contestar, bastará con enviarle un e-mail con la duda para que sea contestada en un plazo breve de días.

Robin se presenta como un instrumento pionero, pero tampoco hay para tanto; porque programas con sus características desde hace años que circulan por la red, como era el Dr. Abuse, con quien podías tener una conversación coherente y entretenida. Lo que cada vez parece que está más claro, es que España se está convirtiendo, ¡en esto sí!, en un país pionero en la destrucción de la familia y del papel que deben ejercer los padres con sus hijos. Porque, no nos engañemos, una vez más el gobierno actúa al margen de los padres.

Unos padres con sentido común, deberían considerar a Robin como un medio insultante. “Vosotros, padres, que sois tan incapaces de educar a vuestros hijos, que no sabéis ganaros la confianza de ellos, ya me encargo yo de hacerlo…”, parece que nos esté diciendo dicho sujeto virtual.

Que al adolescente le de vergüenza hablar de ciertos temas con sus padres, como las cuestiones relacionadas sobre sexualidad, es sabido desde siempre. Como también le da vergüenza decir que ha suspendido un examen, o que tal día hizo “campana” en el cole, que le pillaron copiando el trabajo de lengua, que tiró una piedra y rompió el cristal del vecino, o que cogió “prestados” unos cuantos euros para comprarse una cajetilla de cigarrillos. Pero éste es el “quid” de la adolescencia, y ante esta etapa tan clave de la vida, la función de los padres debe orientarse en poder ganar su confianza, llevarles hacia su terreno personal y conseguir ser los primeros aliados de los hijos.

Robin puede ser un buen informador, pero nunca podrá ofrecer lo que unos padres pueden, y deben, dar a sus hijos: educación. Y sin embargo, en un momento crucial de la vida, cuando a los hijos les apetece menos hablar y explicar sus cosas, y por el contrario es cuando más lo necesitan, vienen los señores del ministerio para poner más trabas en el asunto, poniéndoselo más difícil aún a los padres. Si tan conscientes son de las dificultades de diálogo entre los padres y los hijos… ¿por qué no ponen medios para formar a los padres en lugar de alejarles de sus hijos?

Otro tema es el alto valor que se merece la sexualidad humana, la importancia de contextualizarla en el sujeto y englobarla dentro del ámbito de la persona. Algo que un individuo virtual, por muy sofisticado que sea, nunca podrá conseguir. Porque de igual forma que los trapos sucios se lavan en casa, los padres son quienes mejor saben ofrecer este tipo de información.

Pero ya se ve que la familia cada vez importa menos, y algunos pretenden mantener a los padres al margen de sus hijos. Será que llegó el momento de no callar, y empezar a decir que sí, que hay padres que quieren –y pueden- educar a sus hijos.

domingo, 25 de noviembre de 2007

El escándalo educativo


Catalunya suspende en educación. El 14% de los alumnos son repetidores cuando llegan a cuarto de secundaria, frente al 12% de los españoles. El porcentaje de los alumnos que se gradúan en secundaria es de 69,6%, siendo el más bajo de todo el estado español. Poco más del 60% de los alumnos que acaban la ESO sigue sus estudios, cuando la media europea es del 80%. Una tercera parte de los jóvenes entre 18 y 24 años abandonan los estudios postobligatorios.

“La foto no nos gusta, y algunos datos son alarmantes”, declaró Jordi Sánchez, director de la Fundación Jaume Bofill, la que ha mostrado tales demoledores resultados hace apenas unos días. Y realmente, porque los datos son alarmantes, a nadie debe gustarle semejante foto. La noticia ha copado tertulias, debates, y todo tipo de declaraciones. Ante el análisis de semejante panorama educativo, hay algo que me ha llamado la atención: se han sugerido pocas propuestas y por otra parte se han buscado todo tipo de culpables. Al igual que el ciego de nacimiento, hay quienes se cuestionan: ¿quién tendrá la culpa: el alumno o sus padres?

Por mi propia experiencia docente como profesor de secundaria, que ya empieza a sumar unos cuantos años, era de recibo que esta semana tocara este tema. Por eso, ante el revoltijo de esta semana, me pregunto a qué vendrá tanto escándalo. ¿A caso la mayoría estábamos convencidos que el sistema educativo estaba funcionando correctamente? Eso se lo deberían creer unos pocos, quizás de esos que nunca han pisado un aula ni saben lo que es un adolescente y se perfilan como expertos en legislación educativa. Porque lo que es el inmenso colectivo de docentes, madres y padres ya veníamos diciendo desde hace tiempo que las cosas iban a peor. Incluso hace unos pocos años el famoso informe Pisa ya empezó a dar ciertas alertas que el rumbo del panorama educativo español debía cambiar si queríamos lograr buenos resultados. Por lo tanto, lo que ha hecho el informe de la Fundación Bofill, ha sido constatar una vez más que estamos muy por detrás en materia educativa respecto a la media europea. Algo que ya sabíamos, pero que desgraciadamente hay quiénes aún no quieren enterarse de ello.

¿Culpables? ¿Quiénes lo son? No sería justo achacar la culpa a un único responsable. Ahí debemos sentirnos todos implicados. Los docentes porque podríamos hacerlo mejor, los alumnos por no querer rendir lo suficiente, los padres por no preocuparse suficientemente por la educación de sus hijos, los señores políticos por promover una legislación muy ajena a la realidad de lo que debería ser una buena materia educativa, y en definitiva la sociedad en su totalidad, que nos engaña con falsas campañas de máximo beneficio al mínimo esfuerzo hasta que luego la vida te demuestra que sólo vale aquello por lo que uno lucha. No es un buen momento, pues, de buscar culpables, sino que debemos reflexionar y encontrar vías de solución. Lo hecho, hecho está. Hay que cambiar el rumbo, eso está claro, invirtiendo lo que se deba y poniendo el máximo empeño para cambiar el panorama.

Partiendo de la base que soluciones mágicas no existen, en este terreno debemos sentirnos implicados todos. Por supuesto en el ámbito político hay que empezar a adoptar una nueva política educativa, factible, real y eficaz, pensando en construir un nuevo panorama educativo español y olvidándose de alcanzar auspicias electoralistas. El tema empieza a ser suficientemente serio como para darnos cuenta que quien suspende no es el sistema educativo, sino que somos todos nosotros.

Promover la cultura del esfuerzo, inculcar el gusto por la cultura, la formación de la persona en su totalidad, enseñar destrezas ante la vida, suscitar valores en los jóvenes, junto con otros muchos aspectos son necesarios para configurar un verdadero y eficaz sistema educativo. Y una vez más, como la mayoría de las veces, sólo si existe una buena sintonía entre estado, familia y escuela seremos capaces de lograr nuestro objetivo.

Cierto es que esta foto no nos gusta. De bien seguro que si nos lo proponemos, todos juntos, vamos a conseguir cambiarla. Está en nuestras manos.

martes, 30 de octubre de 2007

¿Interculturalidad o xenofobia?


La noticia ha sido de las más comentadas en estos últimos días. El vídeo ha sido de los más visionados en youtube. Los medios de comunicación se han hecho eco del suceso. Quien más, quien menos, lo ha comentado con sus allegados. La paliza propinada a una inmigrante en el tren de Barcelona ha causado conmoción y expectación; y una vez más, ha abierto el debate.

Las imágenes del joven insultando y pegando patadas y puñetazos a la joven ecuatoriana de 16 años causan una verdadera repugna. Por muy acostumbrado que se encuentre uno a ver disparos y puñetazos en películas y series de televisión, al encontrarnos con un hecho de este calibre, conmociona saber que es la propia realidad. Y les seré sincero, pero cuando vi el vídeo, tanta repulsa me causó el agresor como el otro joven presenciando los hechos y sin inmutarse. Más lástima me dio cuando al leer los periódicos descubrí que él también es de origen suramericano, como la víctima… de él casi no se ha comentado, pero bien se merecería una buena multa por insolidaridad con la víctima.

El hecho que las imágenes fueran captadas por las cámaras del tren, nos ha ayudado a abrir un poco más los ojos ante una realidad que no es nueva ni actual. Porque no nos engañemos, actos xenofóbicos los hay aunque no haya cámara que los filme. ¿Es que acaso no se sabe de los conciertos neonazis y las webs xenófobas? ¿No preocupan las alertas de los medios de comunicación cuando hace unos meses mencionaban los tres de cada diez franceses que se consideran racistas? ¿Y de los avisos de las organizaciones sociales clamando que no solamente el racismo sigue existiendo, sino que además se están dando rebrotes del problema?

Aprender a convivir con personas de otras culturas es una realidad inevitable. La inmigración es un hecho real. Novedoso, al que aún no estamos suficientemente acostumbrados, y no del todo resuelto en el ámbito político. Si hasta hace poco muchos veían a los inmigrantes como unas personas incapaces de integrarse, lo cierto es que la lucha por su integración se está llevando a cabo desde muchísimos ámbitos sociales y políticos. Hay ciudadanos que no pueden llevar una vida normal, por no ser del color o etnia apropiados. Pues es verdad que el rechazo social todavía perdura, y aún sentimos resistencia a facilitarles las cosas...

Tenemos mucho que hacer en este terreno, y mucho que aprender. Pero también propongo otra cuestión, de la que pocas veces se habla: ¿por qué no existe una preocupación para ayudar al inmigrante a que se integre en nuestra sociedad? Pero una preocupación verdadera, con medios reales y recursos palpables. Porque está claro que nosotros debemos hacer un esfuerzo y facilitar la interculturalidad, pero también es cierto que hay veces que por mucho que nos empeñemos en intentar conseguirlo hay extranjeros que se resisten a ponerlo fácil. Algo parecido se comentaba recientemente en el programa de Tengo una pregunta para usted, por parte del señor Josep Antoni Durán i Lleida.
Hay que esforzarse y lucharlo, pero si realmente queremos acabar con la xenofobia -que considero odiosa y repulsiva- este intento debe surgir desde todas las partes.

Y desde el ámbito político, deben ponerse los medios suficientes para afrontar esta nueva realidad social, adoptando las medidas necesarias para administrarla de forma conveniente. No es cuestión sólo de abrir o cerrar fronteras, el problema es mucho más de fondo.

Y mientras nosotros discutimos y leemos sobre este tema… ¿qué estará haciendo ahora Sergi Xavier (agresor de la chica ecuatoriana)? Quizás se encuentre consumiendo un pitillo más, hablando con su amigo del móvil, disfrutando de su libertad sin fianza.

sábado, 13 de octubre de 2007

Teresa de Jesús, la incondicional


Como supongo les pasará a muchos de ustedes, al pensar en Teresa de Jesús me viene a la memoria la magistral interpretación que Concha Velasco hizo en 1983 bajo la dirección de Josefina Molina. Capítulo a capítulo, cada semana, la pantalla nos fue ofreciendo los diversos aspectos de la vida de esta santa, que el día 15 de este mes conmemoramos su fiesta.

Los santos no nacen, se hacen. De joven ella también sintió el reclamo atractivo de las fiestas, el glamour y los amores propios de la época. Su cuerpo, embravecido como cabía esperar de una joven bella y atractiva, reclamaba un tipo de vida que nada tenía que ver con la contemplación religiosa. Luchando consigo misma, acabó ingresando en la orden carmelita profesando el 3 de noviembre de 1534. Su padre no lo consentiría mientras estuvo en vida. Y aun así, Teresa sabía que su vida estaba encaminada por esos andares.

Reponiéndose de una larga enfermedad, con la buena salud volvió de nuevo a sus aficiones mundanas, puesto que la clausura no se impuso como obligatoria hasta 1563. Y de nuevo vino la enfermedad. Y tras ella, una nueva conversión. Porque los santos no nacen, se hacen.

Pronto sintió la necesidad de fundar en Ávila un monasterio que observara de modo estricto la regla de su Orden, comprendiendo la obligación de la pobreza, el silencio y la soledad. Fue en 1562 cuando consiguió su objetivo, donde ingresaron cuatro novicias en la nueva orden de las Carmelitas descalzas de San José. No faltó alboroto, Teresa se vio obligada a regresar al convento de la Encarnación, y luego pasó cuatro años viviendo en San José con una gran austeridad. Fue víctima de la incomprensión incluso de los más allegados. Pero ella, recia y pertinaz, supo aguantar el bache. Sabía que incluso este tipo de pruebas sólo hacían que favorecerla, porque los santos no nacen… se hacen.

En 1567 acabó aprobándose el Monasterio de San José. Además de recibir la monja el permiso para fundar otros más. Así fueron llegando diversas fundaciones: Medina del Campo, Madrid, Alcalá de Henares, Malagón, Valladolid… A lo largo de estos años, junto a sus fundaciones, la enfermedad la acompañaba de modo persistente. Pero Teresa no se amedrentaba. Como tampoco lo hizo cuando fue denunciada a la Inquisición, o cuando estalló la discordia entre las Carmelitas y los Carmelitas en Plasencia. El dolor, junto a la incomprensión y el abandono, curten y hacen fuerte. Y es que Teresa lo tenía claro: el santo no nace, se hace.

Durante su vida no le faltaron tribulaciones, dudas y preguntas sin respuesta. Sin embargo confió plenamente en aquél por quién debía su vida, confiando en la providencia. Incluso siendo Burgos una de sus últimas fundaciones, la priora que se hacía cargo de él la echaría del convento. Y todo ello lo aguantaba con estoicidad y sacrificio, sin odio ni rencor.
Su confesor Francisco de Rivera ha dejado un buen testimonio de cómo era la santa: de buena estatura y en su mocedad hermosa, incluso de vieja parecía bien. Rostro redondo y proporcionado. Tez blanca y encamada. De muy buen aire en el andar, y tan amable y apacible, que a todas las personas que la miraban comúnmente aplacía mucho.

La noche del 4 de octubre de 1582 entregó su alma. Su cuerpo fue enterrado en el convento de la Anunciación en Alba de Tormes. Posteriormente sería trasladado a Ávila. Beatificada por Pablo V en 1614, fue canonizada el 12 de marzo de 1622 por el papa Gregorio XV. En 1970, junto a Catalina de Siena, se convirtió en la primera mujer elevada a la condición de Doctora de la Iglesia.

Teresa de Cepeda y Ahumada, Teresa de Ávila, Teresa de Jesús, doctora por la universidad de Salamanca, patrona de los escritores españoles, alcaldesa honorífica de la Villa de Alba de Tormes y Doctora de la Iglesia. No nació una santa… se hizo santa.

domingo, 7 de octubre de 2007

Insultar a falta de deberes


Beatriz, colega de profesión y docente de secundaria, me llamó indignada. El episodio vivido a los pocos días de iniciarse las clases la tenía atormentada. Ella es tutora de 3º de secundaria, y además de sus clases de matemáticas, procura que sus alumnos trabajen y rindan al máximo de sus posibilidades.

A las pocas clases dadas ya empezó a advertir que algunos descuidaban con frecuencia el estudio y la realización de deberes. Al principio pensó que las advertencias serían suficientes para hacerles reaccionar. Algunos de ellos así lo hicieron, aunque con otros persistía la pachorra ante el trabajo escolar. El siguiente paso fue avisar a los padres a través de un comunicado. La mayoría trajeron la nota firmada, unos pocos no la habían enseñado en casa. Beatriz, consciente de la importancia de la comunicación con la familia, adoptó la decisión de llamar directamente a los padres de los que no tenían la nota firmada. Entonces se produjo el episodio. Uno de los chicos la increpó para que no llamara a casa. La profesora no cedió, y ante su insistencia, el desahogo del alumno fue atacarla verbalmente: “¡Puta profesora de mierda!”.

Encontrarse ante tal escena, para un docente, no es nada agradable. Más cuando ésta se produce en público y ante el resto del alumnado. Entonces se produce una especie de pulso en el que hay que hacer valer la autoridad del profesor. Y siempre, en estos casos, sin perder los estribos ni la compostura. Con serenidad y aplomo, hay que actuar reconduciendo la situación del modo más adecuado.

Tal como se presenta el panorama educativo, podemos preguntarnos: ¿Y cuál es el modo de resolver un conflicto? Antes de llegar a una conclusión, conozcan cómo se desenvolvió el caso que nos ocupa. La profesora, como está previsto en estos casos, informó al Jefe de Estudios para que tomara las medidas oportunas. Entonces ya se planteó el primer problema: “¿Pero qué le has hecho para que te insultara de esta forma?”. Pregunta sin malicia, pero que deja entrever una desconfianza hacia la noble actuación de la docente. Siguiente paso: preguntar al resto de la clase que presenció el hecho. Ante el sondeo del Jefe de estudios, respuestas de todo tipo por parte de los estudiantes: “Es que le tiene manía”, “Es que tampoco hay porque llamar a los padres” “Es que nos exige que trabajemos mucho” “Es que no había tiempo para hacer tantos deberes, y claro, por eso no los hicimos…”. Y así, entre tanto es que y tanta falsa excusa, la profesora se estaba convirtiendo en la mala de la película.

Insistiendo Beatriz en que había que tomar algún tipo de medida disciplinaria, razonando que su autoridad sino se vería mermada, se formó una especie de comité de convivencia para resolver la situación. Es decir, un grupo de chicos de la clase debían valorar si existía algún grado de culpabilidad por parte de quien había insultado. Tras varias entrevistas y reuniones, la conclusión final no tardó en llegar: Es que el chico no está motivado con las matemáticas, y claro, por eso no trabaja.

¡Claro! ¡Como no está motivado le da derecho a llamar puta a su profesora cuando le pide los deberes! Lo más grotesco vino con la entrevista del Jefe de estudios con la docente afectada. En más de media hora intentó hacerle ver que debía ser más indulgente, procurar hacer sus clases más atractivas y huir de todo aquello que la enfrente con sus alumnos. Conclusión: el chico se merece otra oportunidad, tienes que hablar con él y animarle positivamente para que trabaje.

De víctima a culpable, así es como se la hacía sentir a Beatriz, y así es como se les trata a muchos otros colegas del mundo docente. Si tu alumno no trabaja, no le exijas tanto. Si no presenta los deberes, sé más comprensivo. Si tu asignatura no la estudia, ingéniatelas para hacerla más atractiva. Y si llega un momento en el que te insulta, recógele rápido y pídele perdón por haberle provocado su ira.

¡Y cuidadín! ¡Ni se te ocurra mirarle con mala cara! No sea que se te presente el inspector y te sancione por tu falta de profesionalidad.

domingo, 30 de septiembre de 2007

En casa ayudamos todos


Esto no es una pensión

“Antes nunca se negaba a nada, y ahora… a penas se le puede decir algo”. Así se lamentaba Natalia de su hijo Jorge. Ahora que empieza a hacerse mayor, cada vez va más a su “rollo”. Y aunque en casa hay trabajo para todos, él se resiste a colaborar en nada. “¡Esto no es una pensión!”, suelen decirle sus padres, pero a él a penas parece afectarle este tipo de comentarios.

Ayudar en casa

La participación de los hijos en las tareas del hogar, no es sólo un deber de cada miembro, sino también debe entenderse como un derecho. Cuando esta participación se favorece desde que los hijos son pequeños, además de ser vínculo de unión para toda la familia, ayuda a desarrollar la responsabilidad personal.

Entendamos la familia como un equipo, en el que los padres son quienes deben dirigirlo. Hay que implicar a todos los miembros, cada uno en el ámbito que se le atribuya. Da igual si lo que hacen los hijos sale mejor o peor. No es tan importante el esfuerzo que ahorran a sus padres, sino la mejora personal que consiguen a través de los pequeños encargos que se les asignen. Por eso es muy importante proponer los encargos de tal modo que se hagan en un ambiente de alegría, no viéndolos como una carga, sino un modo de entregarse gustosamente a los demás.

Cuando Jorge era pequeño, ayudaba en casa como el que más. El problema ha empezado a medida que ha ido haciéndose mayor. Poco a poco ha ido desvinculándose de la marcha del hogar, y por si fuera poco, se queja cuando las cosas no las encuentra a su gusto. Y es que ahora que se siente mayor, lo de ayudar en casa lo ve como una imposición, una terrible traba que le quita tiempo de dedicación poder hacer aquello que a él le apetezca. Sus padres ya casi no le insisten, pues así evitan las discusiones. De esta forma, Jorge siente que ha ganado esta batalla.

Implicar a los hijos

Muchas veces, los adolescentes no es que no quieran ayudar en casa, pues contrariamente les encanta que se cuente con ellos. Por eso hay que buscar la forma adecuada para ganárselos. Cuando se les da una determinada responsabilidad, les produce un sentimiento de importancia. Ellos lo están esperando, aunque se oculten bajo el disfraz del pasotismo y la indiferencia.

Esto es lo que siente Jorge, aunque no se atreve a decírselo a sus padres. Se le pide que haga determinadas tareas, pero luego no se cuenta con él para determinadas decisiones. Él quiere tener su voz y voto, decir la suya, y que se le escuche y considere como mayor que empieza a ser. Sin duda alguna, contar con su opinión para algunas decisiones, será la mejor forma de pedirle luego que colabore en distintas tareas.

Cierta familia me contaba un experimento que le está dando muy buen resultado: reunirse todos juntos una vez a la semana, para tratar y opinar sobre la marcha del hogar. A los hijos mayores, a partir de cierta edad, se les otorga el derecho a opinar sobre decisiones de mayor importancia (si hay que hacer determinada compra importante, o una reforma en la casa, etc…). En esta reunión, además, se revisa la marcha de los encargos que cada uno tiene asignado, y se procuran los cambios necesarios para que cada uno se sienta cómodo en la realización de su tarea.

Ideas para trabajar en familia

La clave del éxito con Jorge será hacerle ver que se cuenta con él, y que sus opiniones e ideas son consideradas. Además, le agradará especialmente la idea de ayudar a sus padres en el cuidado de sus hermanos más pequeños.

Animar a un hijo que ayude en casa, no es un asunto tan complicado. Todo lo contrario. Si desde pequeño le acostumbramos, cuando sea mayor será más fácil poderle exigir. Tareas como abrir y cerrar persianas, preparar la lista de la compra, realizar pequeños arreglos, ordenar la despensa, tender la ropa, contestar al teléfono… ¡no tengamos miedo a implicar a nuestros hijos en la buena marcha del hogar! Cuando sean mayores, seguro que nos lo valorarán.

domingo, 16 de septiembre de 2007

La tragedia de empezar el cole


Se acabaron las vacaciones

“Toi depre, k royo el coleeee”. Al conectarse al messenger, Bea eligió este nuevo nik. Estas primeras semanas de septiembre se siente, como ella dice, muy depre. Lo de empezar el colegio se le está convirtiendo en una tragedia. Se pasa las horas hablando con sus amigas y amigos -algunos los ha conocido este verano- a través del chat y del teléfono. Aunque su padre insiste que éste será un año muy importante, ella no está nada motivada.

Las notas finales de junio pasado fueron justas, pero aprobó todas las asignaturas. Por eso desde entonces no ha vuelto a abrir un solo libro. Ahora que está a punto de empezar un nuevo curso, está decidida a tomárselo con mucha calma, aprovechar el máximo tiempo para salir con sus amigas y amigos, pensando que ya llegará el momento de “ponerse las pilas”.

Al igual que Bea, son muchos los adolescentes que estos días están con la “depre post-vacacional”. Aunque parezca una chiquillada, vale la pena ayudarles de la manera más educativa y conveniente para empezar con buen pie las clases.

El eterno engaño ante el estudio

“Tranquilos papás, que aprobaré”. Ésta acaba siendo la comidilla que repiten los hijos a lo largo de toda una evaluación. Los padres quieren ver buenos resultados, y se preocupan cuando los hijos no dedican horas al estudio. Los hijos, llenos de confianza en sí mismos, retrasan sus tareas pensando que ya llegará el momento de ponerse a estudiar. Al final acaba produciéndose una situación tensa, un tira y afloja entre unos y otros.

Ahora que estamos al inicio de un nuevo curso escolar, ya tenemos la experiencia de otros anteriores, por lo que vale la pena poner los medios adecuados para que las cosas salgan bien.

Un plan para Bea

Los padres de Bea saben que no basta con ir recordando las cosas, sino que es necesario actuar. Así que este año cambiarán el sistema: han pensado en una estrategia.

Será clave pactar un sencillo horario para las tardes que habrá que respetar, en la medida de lo posible, a lo largo del curso. Pero no van a hacerlo ellos, sino que será Bea quien sugerirá cómo podría establecerse. En este horario habrá que ver qué tiempo se dedicará en la realización de los deberes y estudio, incluir un rato de lectura de libros amenos, dedicar un tiempo a algún encargo del hogar (preparar la mesa para la cena, recogerla, etc.)…

Una vez haya comenzado el colegio, estar pendientes de su hija, dejar que explique sus cosas, qué le han parecido sus profesoras, si encuentra alguna dificultad en alguna materia, dejar que hable de sus compañeras… Estableciendo este clima de confianza se podrán percibir problemas que vayan surgiendo, y resultará más fácil prestar ayuda para que los vaya superando.

Recordar que, en la constancia y el día a día, se logran los buenos resultados. Trabajar diariamente, de manera sistematizada, y ordenada.

Es verdad: lo arduo no apetece. Y para muchos jóvenes la vuelta al colegio es un esfuerzo arduo y complicado. Está en nuestras manos conseguir que, realmente, este pueda ser un gran año.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Cuando el reloj se nos para


Debilidad y fatiga. Desmotivación. Desidia y hastío. Carencia de sueño. Falta de apetito. Dolores musculares. Estados de ánimo llenos de tristeza e irritabilidad. Imposibilidad de concentrarse. No hace falta darle más vueltas… porque uno ya se lo veía venir. Se acabaron las vacaciones. Y como cada año, la visita del síndrome post-vacacional vuelve a llamar a la puerta.

En estos últimos años se le está dando mucha importancia al síndrome post-vacacional, porque cada vez son más los que se sienten aquejados por este mal. No es que antes no existiera, sino que era algo desconocido, y no estaba tipificado como un problema. También es cierto que la actual vida moderna nos obliga a llevar un ritmo tan acelerado y competitivo, que provoca que un gran número de personas, cuando rompen con la rutina, sienten desidia de volver al trabajo. Algunos expertos ya se atreven a calificar este síndrome de enfermedad.

El síndrome post-vacacional, de forma habitual, suele presentarse en aquellas personas menores de 40-45 años, o en aquellas que experimentan una ruptura muy brusca del ritmo vacacional a la incorporación al trabajo. También aquellos que idealizan el periodo de vacaciones como si éste fuera la culminación de su bienestar personal, acaban padeciendo este mal. Está calculado que alrededor del 35% de los trabajadores españoles lo sufren.

Al tratar este tema, el doctor Francisco Javier Lavilla, especialista de nefrología de la Clínica Universitaria de Navarra, afirma: “Toda nuestra actividad está de acuerdo con una especie de reloj interno que marca el estado en que nuestro organismo se encuentra. Además, como toda persona, necesitamos una serie de motivaciones que nos impulsen a seguir adelante a lo largo de nuestra vida”.

Durante las vacaciones buscamos el descanso, romper con el trabajo y huir de las preocupaciones. Si de forma habitual pesa más en la balanza el trabajo, durante este período lo que se prolonga es el descanso. Muchas veces, durante esta época, alteramos el ritmo de vida, alargamos la noche con actividad intensa, retrasamos la hora de levantarnos, y desplazamos las horas de las comidas. Es entonces cuando, al llegar el momento de incorporarse a la vida ordinaria, nuestro organismo se resiente. El acoplarse de forma rápida al nuevo cambio viene acompañado por la falta de motivación, y la descoordinación entre las exigencias de la rutina y lo que nosotros podemos ofrecer.

Está claro que, como dice el dicho popular, más vale prevenir que curar. Es por ello que la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria recomienda, a modo de prevención, tener una actitud positiva para adaptarse poco a poco al cambio de vida tras las vacaciones, evitando la ansiedad propia de volver a la rutina habitual.

Hay especialistas que recomiendan tácticas para combatir el síndrome. Algunos señalan la práctica de técnicas de relajación en casa, recordar buenos momentos de las vacaciones como fuente de energía para enfrentarse a los problemas, buscar motivaciones profesionales, emplear el sentido del humor y fomentar la comunicación con los compañeros.

A pesar de todo ello, no nos engañemos: muchos se pasan la mitad del año deseando las vacaciones, y la otra mitad lamentándose que se hayan acabado.

Si incluso poniendo los medios la amargura aún persiste, siempre queda un brote de esperanza al pensar que los días navideños tampoco quedan tan lejanos. Eso sí, confiando que los días festivos no coincidan en fines de semana…

domingo, 26 de agosto de 2007

El remedio de castrar


Carlos Broschi, más conocido como Farinelli, fue castrado como otros muchos de su época. Aunque en el siglo XVIII esta práctica estaba penalizada, bajo la excusa de razones médicas muchas familias la ejercían con sus hijos con el convencimiento de que alcanzarían ser grandes cantantes. Farinelli lo fue. Johann Joachim Quantz escribió de él que tenía una voz de soprano penetrante, completa, rica y bien modulada. Quizás por ello pronto alcanzó éxito y fama creciente. A España vino con la intención de quedarse unos meses, y acabó viviendo 25 años, por la influencia que había ejercido sobre el rey Felipe V. Durante años, noche tras noche, se le pedía que cantara para el rey. A cambio el monarca le concedió un cargo de primer ministro. Con Fernando VI fue nombrado director de los teatros de Madrid y Aranjuez, y durante esta época se le otorgó el rango de caballero y se le condecoró con la cruz de Calatrava. Con el ascenso de Carlos III el artista se retiró a Bolonia donde pasó el resto de sus días.

Farinelli forma parte de una larga lista de eunucos famosos de la historia. Entre ellos se encuentran Bagoas (a quien se le relaciona con Alejandro Magno), Ganímedes (que estaba al servicio de Cleopatra), Narsés (general de Justiniano I), Ts’ai Lun (consejero imperial chino de la dinastía Han), etc…

Eunuco, pues, es el término con el que se designa al hombre castrado. Históricamente, al eunuco no se le consideraba ni hombre ni mujer, y entraba a formar parte de un nuevo género. De esta forma estaba destinado a realizar tareas especiales por su condición. El miedo ante la posibilidad de perder la propia sexualidad fue motivo de estudio para Sigmund Freud. El psicoanalista denominaba complejo de castración al descubrimiento masculino y femenino del sexo opuesto.

La posibilidad de convertirse en eunuco podía venir de distintas causas: heridas de guerra, enfermedades, accidentes,… Se cuenta que en la Grecia antigua existía un pueblo llamado Amazonas, que estaba dominado por mujeres, y según la leyenda mutilaban a los hombres cuando no los necesitaban para la reproducción. Por otra parte, en imperios antiguos como el babilónico, chino, árabe, turco y bizantino era costumbre la práctica de convertir a hombres en eunucos, a quienes se les encomendaban tareas específicas, como el cuidado de las mujeres del harén.

En China los eunucos trabajaban en el Palacio Imperial, logrando alcanzar una vida acomodada. Muchos de ellos eran delincuentes a quienes se les sancionaba con la castración. Dado que la condición de eunuco comportaba una holgura económica, hubo quienes procedían a la automutilación para lograr acceder al trabajo en palacio.

Otras costumbres curiosas son como la de los pueblos afars y los issas, en el oriente africano. Cuando un varón quería acceder al enlace con una hembra, debía demostrar primero su valor entregándole como regalo los genitales de otro hombre a quien previamente había mutilado. Si no lo conseguía era burlado con frases que ponían en entredicho su masculinidad.

Hasta hace unas décadas los eunucos también estaban en Rusia, y actualmente los hay en la India conocidos con el nombre de hijras.

Año 2007. Nicolás Sarkozy defiende la castración química para algunos delincuentes sexuales. En Cataluña la Consejera de Salud Marina Geli se plantea la aplicación de esta práctica para casos determinados. La discusión no ha tardado en llegar, con votos a favor y otros en contra. La Asociación Española de Profesionales de la Sexología (AEPS) ha comunicado que la castración química es ineficaz, y ha advertido que “el impulso violento se mantiene pese a la disminución de la testosterona”. Más aún. Iván Rotella, sexólogo y portavoz de la asociación, ha alertado que “la sensación de incapacidad que experimenta un pederasta tras haberle practicado la castración química los vuelve más violentos”.

El jurista Gustavo López Muñoz y Larraz, miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, ha recordado que el método ya se aplica en Estados Unidos desde hace tiempo, y con resultados positivos, pero que su aplicación en España tendría que ir precedida de modificaciones legislativas.

Ya veremos cómo terminará este asunto. De todas formas, en el supuesto que se acabara aceptando este tipo de condena, seamos conscientes que nos veremos envueltos de un resurgimiento de castratis. ¿Qué será de ellos? ¿Se les asignarán funciones específicas como en otras fases de la historia? ¿Llenarán los espectáculos de ópera del Liceo? ¿Serán quiénes acabarán cuidando de las damas de la Zarzuela? ¿Serán elevados al rango de funcionarios para acometer tareas especiales en la Moncloa? El debate está servido.

jueves, 23 de agosto de 2007

Jóvenes solidarios

Abrir el buzón y encontrarse una carta de alguien que te escribe es algo prácticamente inusual. Con las nuevas tecnologías, y en especial el gran uso dado a los e-mails, escribir una carta es una práctica ya casi extinguida. Sin embargo, hace unos días, recibí la que Álvaro me envió. Y me dio mucho que pensar. Copio una parte: “Estas semanas de vacaciones he estado colaborando como voluntario en un centro de atención a drogadictos y enfermos de sida. He visto dolor, desesperanza, abandono e incomprensión. He cambiado pañales, les he duchado, les he dado de comer… Al principio me costó, pero al cabo de unos días me di cuenta que estaba haciendo algo grande de lo que nunca me hubiera visto capaz de hacer. Ahora que ya terminé mi trabajo, he de decir que les echo de menos”.

Como Álvaro, son muchos los jóvenes de hoy en día que se alienan en causas ajenas. Ahora, ante el dolor, ya no queda la palabra, como decía Blas de Otero. Eso es poco. Los jóvenes no sólo hablan, sino que también actúan. La solidaridad ha adquirido una trascendencia evidente en la sociedad actual. No hay duda que es una palabra positiva que transmite el interés por el bien de los demás. Engancha con facilidad a miles de jóvenes, tiene garra, y les encandila. Saben que con ella, prestan un gran servicio a la sociedad, a través de causas que no les pertenecen, pero que desde el momento en que se adhieren las adoptan como algo propio.

La globalización tendrá sus más y sus menos, pero es parte responsable de este sentimiento de apoyo y defensa hacia los más necesitados. Los niños muriéndose de hambre en países del tercer mundo, el terremoto que ha afectado a miles de personas en Perú, la guerra en el Medio Oriente… son hechos que ya no quedan lejanos. Acaban convirtiéndose en realidades tan cercanas a nosotros que, fácilmente, despiertan el interés de prestar ayuda.

El ser humano no vive aislado, estamos unidos aunque muchas veces no seamos conscientes de esta unidad de la que formamos parte. Entonces, cuando nace la solidaridad, la conciencia se despierta y brota la necesidad de hacerse visible en medio del sacrificio y del dolor ajeno. La verdadera solidaridad surge de la igualdad radical que une a todos los hombres. Y esta igualdad se deriva de modo directo de la verdadera dignidad del ser humano, sin que importe la raza, el sexo, la cultura ni el pensamiento político.

Aunque a veces se ha pretendido acuñar el término a otros tipos de ayuda, como la relación entre un ser humano y un animal, o con su entorno ecológico, el verdadero principio y fin de la solidaridad es, y será siempre, el ser humano.

En estos términos, la juventud actual ha sido capaz de descubrir este mensaje. Ha sido capaz de averiguar qué significa dar sin recibir nada a cambio, en ayudar sin que nadie se entere. Éste ha sido, quizás, uno de los grandes logros conseguidos: entregarse a una causa, siendo al mismo tiempo totalmente desinteresados.

Si el egoísmo es aislamiento, la solidaridad es unión. Merece la pena aprovechar esta oleada que ha irrumpido en la sociedad. Entendiendo que, en primer lugar, la solidaridad debe ejercerse en la propia familia, para dar paso posteriormente a la entrega a los demás. A veces causa dolor ver a quienes se entregan con pasión a causas externas mientras se olvidan de aquellos que les rodean.

Potenciemos y animemos las acciones solidarias. ¡Chapeau por los que han sido, son o serán jóvenes solidarios!

miércoles, 15 de agosto de 2007

El placer de comer

Hoy en día el exceso de peso se ha convertido en uno de los grandes problemas de los países desarrollados. Según los datos facilitados por la OMS, en todo el planeta hay 1.600 millones de personas que sufren sobrepeso, y la totalidad de los obesos asciende a 400 millones. Por otra parte Markos Kyprianou, comisario europeo de Salud Pública, hace unos meses aportaba el dato que alrededor de 14 millones de niños sufren obesidad.

Recientemente acaba de publicarse el resultado de un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge. El 10 de agosto se publicaba en la revista Science. Se ha descubierto que una hormona llamada leptina es la que se encarga de informar a nuestro cerebro cuándo estamos saciados y regula la atracción que sentimos hacia los alimentos que se presentan más apetitosos ante nuestros sentidos.

El doctor Sadaf Farooqui, que es quien firma el artículo, afirma: “Esta comprensión será un gran paso en la prevención y el tratamiento de la obesidad. Descubrir que el placer por la comida está biológicamente controlado, debe ayudar a entender mejor a las personas con problemas de peso”.

Y a todo esto… ¿qué opinamos los españoles? Según las encuestas nos situamos entre los europeos más satisfechos con su dieta, pues nueve de cada diez españoles encuestados consideran que su alimentación es bastante buena. Teniendo en cuenta esta consideración, podríamos preguntarnos si los españoles somos unos ingenuos, o bien será que la obesidad es un problema que no nos afecta.

En todo caso, sin despreciar los avances científicos que sin duda alguna gozan de toda rigurosidad, cabe mencionar dos factores que a veces se tienen olvidados cuando se habla de estos temas: la voluntad y los buenos hábitos alimentarios. El problema de la obesidad no es algo nuevo, pero es ahora cuando empieza a ser un tema que preocupa más, por el incremento de aquellos que la sufren. Y sin embargo, la leptina es una hormona que siempre ha existido en el ser humano (a pesar de ser un descubrimiento reciente).

Por mi tarea docente he tenido oportunidad de convivir en diversas ocasiones con alumnos, en albergues o casas de colonias. Basta con observarles para darse uno cuenta de la falta de voluntad y los malos hábitos que existen en muchos de ellos: cuando los platos aún no están servidos en la mesa muchos de ellos ya se han untado varias rebanadas de pan con aceite y sal, el ketchup suele ser la guarnición más requerida para acompañar a todo tipo de comidas, la verdura ni tocarla, ante el pescado suelen acompañar expresiones faciales que transmiten asquerosidad, si hay pollo con patatas éstas desaparecen del plato mientras la carne queda interminablemente en espera, los bollos de chocolate de la merienda desaparecen sin darse uno cuenta mientras que cuando toca bocata de jamón siempre se puede repetir, en el desayuno el embutido apenas se toca y sin embargo las galletas van que vuelan. Y por supuesto, a cualquier hora, siempre hay alguno comiendo chuches aprovisionadas oportunamente.

Luego vienen los 14 millones de niños que sufren obesidad, que a pesar de la satisfacción de los españoles algún millón nos debe caer, y nos preguntamos ¿quién tendrá la culpa?

¿Es el ketchup? ¿Son las patatas? ¿La tendrá el bollycao? ¿La culpa recae sobre la escuela que no enseña oportunamente a comer?

Es verdad que la escuela debe enseñar a comer. Pero el propio hogar es el lugar más idóneo para educar este buen hábito. Los padres deberíamos responsabilizarnos, de modo directo, de educar a nuestros hijos en que aprendan a refrenar ciertos caprichos, a equilibrar las raciones, a no desechar los platos…

Claro que siempre es más cómodo dar unos euros para comprar un dulce que preparar el bocadillo de la merienda, pero en la comodidad no reside la virtud. Y comer bien, para la mayoría de nuestros jóvenes, ya casi se ha convertido en una virtud. Pues bienaventurados sean los virtuosos, ya que seguro que su cuerpo se lo agradecerá.

domingo, 5 de agosto de 2007

Vacaciones en colonias

El pasado 1 de agosto 45.000 jóvenes de todo el mundo se reunían en Brownsea para conmemorar los 100 años de la fundación de los scouts. El padre de este fenómeno mundial fue Robert Baden-Powell (1857-1941), militar británico que además ejerció de actor, músico, pintor y escultor. Tras participar en varias campañas en África, resumió sus experiencias en un manual de supervivencia: Guía para explorar, dando de este modo inicio al primer campamento experimental de scouts que contó por entonces con 24 muchachos.

Han pasado algunos años desde ese primer campamento, pero aún se mantiene vivo el espíritu que imperaba por entonces, basado principalmente en los pilares de la lealtad, disciplina, eficiencia y obediencia. “Hay muchos mitos sobre los scouts: a veces nos presentan como gente friqui y otras como una especie de militares que hacen supervivencia en el monte. Ni una cosa ni la otra. La gente no acaba de entender que no somos sólo gente que se va cada verano de acampada, hacemos un trabajo educativo serio”, afirmaba el comisario internacional de la Federación Española de Scouts.

Algo parecidas son las colonias que cada verano se organizan y a las que muchos padres mandan a sus hijos. Cada verano ayuntamientos, centros infantiles y juveniles de todo tipo, organizan una amplia oferta que aunque varía en algunas de sus actividades los objetivos suelen ser similares.

No pongo en duda que el verano es una magnífica oportunidad para estar en familia, estrechar los vínculos, disfrutar padres e hijos y acabar con pequeñas aristas que han podido formarse en la convivencia diaria de todo un año. Sin embargo, las colonias y campamentos, pueden ser una gran ocasión para que los hijos aprendan ciertos hábitos y costumbres que en casa muchos padres están hartos de luchar.

Hay niños poco acostumbrados a salir de casa, que no quieren ni oír la idea de pasar unos días fuera de casa, probablemente a ellos sea a quienes más les convenga. Otras veces son los padres quienes, ante la indecisión y la falta de impulso, no se deciden a que sus hijos salgan unos días fuera. De temores podemos imaginar de todo tipo: “¿Pillará piojos? ¿Comerá bien? ¿Se cambiará de ropa? ¿Hará amigos? ¿Nos echará en falta por las noches? ¿Y si se hace daño?...”. Lo mejor en estos casos es despejar todo tipo de dudas y pensar que lo más probable es que a la vuelta, el niño vendrá satisfecho después de haber disfrutado y lo que es mejor, aprendido en unos días lo que en casa no se había conseguido. A veces harían falta cursillos de fortaleza moral para padres donde quede claro que sus retoños tampoco se merecen tanta pena ni añoranza.

Habitualmente cuando los hijos no llaman es porque están disfrutando con la actividad que realizan. Los primeros días, y sobre todo cuando son las primeras colonias, es normal que pueda producirse una cierta adaptación que conlleve la añoranza. Ceder ante esta situación, sin dar la oportunidad a que se produzca un proceso de adaptación, sería un grave error. Los padres deben facilitar que su hijo se espabile, y que poco a poco se vaya acostumbrando a las actividades que realiza. Será por eso que algunos progenitores creen que las mejores colonias son aquellas en donde no existe móvil ni teléfono de contacto directo con su hijo.

Visto desde otra perspectiva, unos días sin hijos también pueden ser aprovechados para intimar más la pareja, reavivando el amor, y realizar ciertas actividades en común que no siempre son compatibles con las obligaciones familiares. Porque no nos engañemos, de vez en cuando los padres también se merecen un descanso.

Lealtad, disciplina y obediencia… valores que no siempre están en alza. Si es fuera de casa donde van a “pelearse” con los hijos para que avancen en ello, qué mejor ocasión para aprovecharlo. Luego, cuando vuelvan, será cuestión de sacar el máximo provecho a lo que hayan aprendido intentando que no se pierda.